miércoles, 14 de julio de 2010

LA TOMA DE LA BASTILLA (Martes 14 de julio de 1789)

"Pero ¿es una rebelión?" preguntó Luis XVI.
"No, señor, no es una rebelión, es una revolución."
Respondió el duque de Rochefoucauld-Liancourt.


La población francesa en 1789 soñó con el nuevo invento del Dr. Guillotin. Fueron bastante dóciles... hasta el momento en que la Guardia Nacional se puso de su lado y tomaron la Bastilla al asalto.


Las acusaciones falsas. La aprehensión ilegal de personas y la confiscación de propiedades. La tortura y la opresión del individuo y de grupos sociales. Las infames “lettres de cachet” que concedían, como lo hicieron, el derecho a aprehender a cualquier persona por capricho de cualquier noble y encarcelarla de por vida, llevaron al principal imperio de su época, Francia, a la carreta que finalmente lo llevaría a la guillotina.

Ojalá que la oposición de verdad dentro de Cuba acabe de comprender de una vez por todas que la única ruta viable que nos puede liberar de la tiranía de los hermanos Castro y su pandilla criminal es la desobediencia civil.

Existen ocasiones cuando el uso bien balanceado de la inteligencia y de la fuerza no sólo constituye un derecho inalienable, sino también un deber ineludible. Toda nueva creación lleva consigo cambios profundos. Y si queremos edificar una Nueva Cuba Libre, Soberana, Democrática y donde los Derechos Humanos dejen de ser un sueño idílico, es inevitable que nuestra oposición verdadera con el pleno respaldo del exilio militante comprendan que, La Calle Es: La Respuesta. No hay otra alternativa si de verdad queremos llevar acabo un verdadero y profundo cambio en todos los órdenes en nuestro país.

*La Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, establece muy claramente en su tercer párrafo que constituye un derecho humano el “supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.

*La constitución pastoral del Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, dice textualmente en el Capítulo IV, Número 74, “Cuando la autoridad pública, rebasando su competencia, oprime a los ciudadanos, éstos no deben rehuir las exigencias objetivas del bien común; les es lícito, sin embargo, defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de tal autoridad”.

*En la Constitución cubana de 1940 se reconoce el “Ius Resistendi” en su artículo 40 expresando que: El uso de la legítima resistencia adecuada para la protección de los derechos individuales garantizados. El término “resistencia adecuada” nos indica que ha de haber proporcionalidad entre los derechos conculcados o las injusticias habidas y los medios o acciones ha utilizarse por parte de la ciudadana para reconquistar sus derechos y lograr una digna justicia. Lo plantea, además, como un derecho y un deber del ciudadano.

Además, puede que el pacifismo signifique la paz, pero sólo temporalmente; puesto que, a la larga, la injusticia de un régimen tiránico traerá como consecuencia mayor violencia. Por eso la ruta es la desobediencia civil inmediata para evitar que la represión brutal de la tiranía nos conduzca, como se esta viendo, hacia una violencia mayor, generalizada y sangrienta de punta a punta del país.

El pueblo cubano murmura para sí en silencio y se pregunta quién dará la señal final para atacar a los castristas. Ellos parecen seguir siendo “obedientes…”. Todavía siguen jugando el juego sólo para guardar las apariencias, pero mientras tanto, esperan y sueñan.

Las cosas nunca parecen tan calmadas como justo antes del huracán.

La Ruta Es: La Desobediencia Civil = ¡Libertad Total Cuba!