domingo, 24 de octubre de 2010

DESEMPLEO MASIVO, CUENTAPROPISMO Y ‘CONTROLA-PROPISMO’


Por: Lcdo. Sergio Ramos

El régimen cubano anunció el despido de “medio millón de empleados”. Una cifra incierta si tomamos en consideración el tradicional vicio del gobierno de alterar las cifras, minimizando las que les son adversas y exagerando las que les son favorables.

Es obvia que dicha cifra fue empequeñecida para disminuir los efectos negativos de la noticia. Nada quita que el verdadero número este rondando al millón de desempleados, que en un país de 11.5 millones de habitantes implica un sustancial impacto demoledor en la economía nacional.

El impacto se magnifica por tratarse de un país donde el único empleador es el Estado y por la existencia de un sistema económico altamente ineficiente e improductivo.

Para paliar los efectos adversos, el régimen liberalizó ciertas actividades de cuentapropistas, sacando a la luz una larga lista, a veces hasta con actividades risorias, propias de la fantasía del algún burócrata trasnochado. Acto seguido anunció la imposición de impuestos montantes teóricamente al 10% de los ingresos percibidos.

Acompaña la medida aspectos controladores como la adquisición de materias primas al Estado a precios exorbitantes, el pago de rentas altísimas por locales al gobierno, la proliferación de inspectores, quienes insertados en una cultura la corrupción fomentada por la incompetencia estatal, hará del cuentapropistas una víctima frecuente del buscón gubernamental que esquilmará el bolsillo del trabajador por cuenta propia.

La solución de la debacle económica del país, que acaba de hacer crisis, no es penalizando la productividad, sino incentivándola. Comenzar con la imposición de impuestos tan altos es matar a la criatura antes de que nazca. Controlar el acceso a la materia prima producirá el incremento de los precios al consumidor y afiliará al cuentapropistas. Someter al trabajador por su cuenta al buscón que los inspecciona, es ponerlos a trabajar para el bolsillo de los corruptos.

Estas medidas tributarias y de política pública reflejan la carencia de voluntad para fomentar un verdadero cuentapropistas o mejor, el desarrollo de la libertad empresarial, aunque sea en pequeña escala.

El vicio controlador del gobierno cubano lo empuja a tener amarrados a todos como el perrito con cadena. La oligarquía gobernante carece de la amplitud mental que se requiere para hacer el cambio amplio y generoso capaz de reformar para bien del pueblo la economía cubana.

Lo inteligente es dejarla libre de impuestos e incentivar por el Estado la entrega gratuita de materiales y materias primas iniciales para desarrollar la labor cuentapropistas, simultáneamente que se permita el acceso libre al mercado para la compra de materias primas, herramientas y utensilios de trabajo.

Pero la economía cubana seguirá sin funcionar, porque en verdad a la oligarquía del poder, no les interesa el cambio real, sino palear temporeramente la presente situación sin perder el control férreo que tienen sobre los empobrecidos y explotados trabajadores. Al cabo del tiempo volverá a pasar como a los Mercados Libres Campesinos durante la década de los ‘80, que cuando vieron que los campesinos florecían económicamente, los decapitaron de un plumazo.

Los cuentapropistas pasarán a ser siervos empobrecidos de una nueva especie de funcionarios corruptos: los ‘controla-propistas’. El desempleo masivo agudizará los niveles de pobreza a los cuales esta sumido el cubano de a pie. Finalmente, la desesperación por sobrevivir incrementará los niveles de criminalidad y de corrupción, esos que pululan en Cuba y que a seudo-prensa estatal le esconde al pueblo.

Y es que la razón real para obsesión de control, es que el régimen no quiere bajo ningún concepto que el pueblo salga de la miseria en que vive sometido desde hace 50 años, debido a que la riqueza en manos del pueblo es poder para el pueblo… y los egoístas oligarcas de la cúpula gobernante, quieren todo el poder para ellos.